
En esta entrada correspondiente a estas fechas no profundizaré sobre que es mejor si la celebración de Halloween o el ritual del Día de muertos que los defensores de nuestras tradiciones ponen a tela de juicio. A estas alturas sabemos que ambas rinden un culto y respeto a la muerte pero en cualquiera de los dos casos ya no podemos hablar que sean costumbres puras y completamente espirituales, así que para quitarnos de problemas tenemos que entender que la clave de todo es darle a cada creencia su lugar.
Para mí, la celebración de todos los santos tiene una importancia similar a la de Navidad, pues disfruto del aura que se genera, desde el exquisito olor del copale mezclado con el de las flores de cempazúchitl que adornan los altares, hasta los festines culinarios de mole, tlaltonile, tamales, chocolate, dulce de calabaza y pan de muerto que disfruto para satisfacer mi gula.
Pero lo que más espero en estos días, son las respectivas historias de fantasmas que se cuentan debido a la ocasión, muchas de ellas no las creo, sin embargo me divierten y me gustan, pero por otro lado no soy una persona completamente escéptica, pues he sido protagonista de ciertas situaciones que difícilmente he podido explicar, algunos diferirán a mi opinión, pues depende en gran medida de la interpretación que cada persona le da a los hechos, principalmente por la percepción que cada uno tiene de las cosas que le rodean.
Así que la sensación personal que tengo sobre la creencia de que por estos días se abre un portal que permite dar paso a todos los muertos para que nos visiten prevalecerá, tal vez se lo deba a las historias de media noche de mi abuela, o tal vez a las coincidencias escalofriantes de las que fui testigo, en todo esto hay una parte incrédula en mi cerebro que mantiene ecualizados mis razonamientos, tratando de darle una respuesta lógica, pero también está la otra mitad sugestionada que hace aumentar mi sensación de que los seres que alguna vez caminaron en nuestras casas, ahora regresan en su forma etérea para tratar de darnos un mensaje o simplemente para acompañarnos, tal vez mirandonos, tal vez caminando junto a nosotros o tal vez acompañando nuestros sueños, y dependiendo de nuestra percepción extrasensorial que tengamos con el contacto de los no vivos, terminarán reducidas a historias, que pasarán a una nueva generación.

Es así como disfruto de estos días, como dije anteriormente, dentro de mí sé que todo esto es simple creencia y costumbre, pero, ¿Que sería de estos días si no me diera la oportunidad de agudizar un poco el miedo?, lo más seguro es que lo trataría como un día y una noche normal. Debido a que este post no lo escribí en una noche normal pues ya son las 2:00am del 1° de Noviembre, no pude ignorar que la respiración del fantasma de mi abuelito que me estubo rebotando en mi nuca desde hace una hora, se fue poniendo cada vez más fría, así que mejor me voy a dormir antes de que llegue toda la banda y me vallan a jalar los pies, de no ser así lo mas seguro es que estuvieron ocupados viendo como dormías.
