
En estos momentos me encuentro viviendo una situación en la cual tengo que elegir una de dos posibles opciones, y la decisión que tome, significará que el ritmo de mi vida se torne apretada o muy apretada en los próximos dos años, a pesar de que sé cómo obtener datos para facilitarme la existencia, ninguna de las dos me convence totalmente, sí, ya sé, no se puede tener todo en la vida, pero la lucha la tengo que hacer, prefiero morir en el intento a morir cómodamente pensando que deje pasar la oportunidad.
Me frustra que a veces la piense demasiado, ya que desde que me levanto la toma de decisiones son pan de todos los días, ¿me visto de blanco o de negro?, ¿casual o formal?, ¿desayuno cereal, o huevo?, ¿veo bastardos malditos o Bob Esponja?, ¿le doy de comer al perro o dejo que vea como como?, ¿café o cine?, ¿chela o copa?, ¿palito o palenque?, ¿dos o tres? jejeje, todas y cada una de esas elecciones diarias tienen un efecto mariposa que altará el proceder de mi día, pero en todas y cada una de esas elecciones, casi nunca reparo en ver sus consecuencias debido a que en cierta forma fueron irrelevantes, y al no analizarlas fríamente no me duele lo que pude haber ganado si hubiera pensado otra mejor opción, pero, el hubiera no existe, y es por eso que al toparme con una decisión de mayor complejidad, le doy su respectiva importacia, de ahí que la tenga rumbeando en mi mente.
Como dije, no se trata de elegir entre enchiladas y gorditas, pero a final de cuentas fui yo el que propicio la situación. Últimamente me he preguntado si lo que hago me va a acercando a donde quiero estar? hasta el momento creo que sí, por lo tanto el vivir con lo que decida no lo sentiré como un peso, es mejor así que culpar a la casualidad, lo peor que me puede pasar, es que deje de postear por un rato o al menos al ritmo que me gustaría y mis pend”#&$ se queden ahogadas, como todo en la vida hay que sacrificar cosas, pero lo que me reconforta es que al final del arcoiris encontraré mi recompensa.