Nuevamente me encuentro frente a un cambio radical en mi vida, con retos y un resto de preguntas de las cuales no me quebraré la cabeza en solucionar por el momento, pues a estas alturas de mi vida he aprendido que se responden solas, pero sobre todo, en este cambio se me viene una ola de sentimientos encontrados pues por un lado me reconforta haber conseguido el movimiento laboral que estuve buscando, pero a su vez, me entristece mucho dejar a la gente de un lugar que me recibió con los brazos abiertos.
Este paralelismo de ideas que tengo atorado en la garganta proviene por todos los momentos memorables que viví en Gutiérrez Zamora, pero principalmente por todos aquellos que me ayudaron a forjar esta historia, incluyendo a esos frijolitos en el arroz que me hicieron pasar malos momentos, afortunadamente, esto no lo aplico para la mayoría de las personas con las que conviví, pues gracias a su valiosa aportación hicieron de mi estancia en esta ciudad una parte de mi vida imposible de borrar.
Como lo dije anteriormente no todo fue miel sobre hojuelas ya que tuve mis resbalones, no le veo el caso enumerarlas pero las puedo reducir en diferencias de opinión que terminaban con un mal sabor de boca, errores laborales debido a mi novatez, ingenuidad o terquedad, accidentes no programados que fueron desde un simple tropiezo hasta buscarle la marca de las llantas a un trailer en pleno movimiento. En la mayoría de estas metidas de pata yo fui el único responsable de destapar la caja de pandora , sin embargo en otras me vi muy bien apadrinado. Lo presumible aquí, es que en todas esas experiencias salí o salimos muy bien librados, bueno, tal vez no con el final feliz que hubiéramos querido, pero siempre con un momento para reír o reflexionar, lo que he de agradecer a estas experiencias es que por ellas tuve la oportunidad de aprender de todos y cada uno de esos errores, es aquí donde puedo decir que lo que no te mata te hace más fuerte, y no hay mal que por bien no venga.
Ahora, los recuerdos de los cuales voy a disfrutar y no me empacharé en contarlos y presumirlos son todos aquellos en los que estuvieron inundados de risa y felicidad, la mayoría de estos tienen la calidad de ganar un concurso de cámaras escondidas (fue una pena no poder grabarlos), también están aquellos ratos en los que competir con un balón hacían que los problemas se fueran al diablo por un momento, no puedo pasar por alto todos los gestos de amabilidad y buena atención que recibí incluso de aquellos que pensaba que no era santo de su devoción. No quiero dejar a un lado todos esos destellos de inteligencia que me proporcionaron mis alumnos y que me alegraban el día haciéndome ver que iba por buen camino y a su vez me comprometían a ser mejor.
Entonces no me queda más que decir GRACIAS.
Como la lista es muy larga enunciaré solo el momento que cada quien entenderá
gracias por depositar tu confianza en mí
gracias por abrirme las puertas de tu casa
gracias por invitarme a compartir tu mesa
gracias por aceptar un refresco o un café de mi parte
gracias por darme un buen consejo
gracias por escuchar mis retorcidas ideas
gracias por complacer mis caprichos de comida
gracias por darme una responsabilidad
gracias por haber realizado un viaje juntos
gracias por ponerme atención en clase
gracias por tomarme en cuenta en tus proyectos
gracias por haberme hecho sentir importante
gracias por ayudarme a ser humilde
gracias por haberme motivado a mejorar en mi trabajo
gracias por agradecer que mi trabajo valía
gracias por haber reído, cantado, bailado o trabajado conmigo
en fin, gracias por haberme regalado un minuto de tu tiempo
Puedo decir que ahora, me encuentro cerrando un circulo en Gutiérrez Zamora pero no necesariamente doy por terminada la buena relación que nació con solo aquellos a los que les puedo llamar amigos, compadres, comadres y hermanos, obviamente el trato ya no será diario pero sé que nos volveremos a saludar quizá en otro momento y en otro lugar, tal vez en ese entonces hallamos cambiado debido a esa dualidad humana de la que todos estamos dotados y la cual nos permite radiar luz o emitir obscuridad, eso ya dependerá de cada quien, pero pese a todos los problemas que se nos presenten, sabremos levantarnos.
Me despido no sin antes desearles un mejor futuro, que esté lleno de salud y sobre todo felicidad.
atte.
J.E.F.S.
Kikestark